El 23 de julio de 1982 la Comisión votó en favor del establecimiento de la moratoria a la caza comercial de todas las especies de ballenas...
El establecimiento de la Moratoria
Después de tan sólo un siglo de caza comercial, las poblaciones de ballenas rápidamente se encontraron al borde la extinción. Una por una, las naciones balleneras detuvieron sus actividades y en 1972, las Naciones Unidas emitió por unanimidad una Resolución solicitando la detención de todas las actividades balleneras al nivel mundial. Durante los siguientes años, países como Estados Unidos y Sudáfrica cerraron las puertas de sus últimas estaciones balleneras; y para 1982 la únicas naciones que continuaban cazando en alta mar eran la Unión Soviética y Japón.
En julio 23 de 1982, probablemente la fecha más importante en la milenaria historia de la caza de ballenas, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) votó en favor del establecimiento de la moratoria a la caza comercial de todas las especies de ballenas. Diversas naciones balleneras de la época protestaron, objetaron y presentaron una gran diversidad de argumentaciones para continuar con la industria. Pero viéndose enfrentados a una actividad menos rentable, menores poblaciones de ballenas y a una avalancha de críticas a nivel global, la Unión Soviética y Japón detuvieron sus actividades balleneras en 1978 y en 1988 respectivamente
En 1991 la CBI decide prorrogar la moratoria sobre la caza comercial durante un año más y en 1992 la prohibición se establece con carácter indefinido.
Fuentes consultadas:
Aunque las actividades balleneras han disminuido desde que la moratoria entró en efecto en 1986 Japón, Noruega, Islandia y otras naciones pequeñas, continúan desarrolando la cacería comercial bajo diferentes pretextos.
El artículo VIII de la Convención para la Regulación de la Ballenería permite otorgar Permisos Especiales a los miembros que soliciten capturar ballenas con fines científicos. Estos permisos se encuentran sujetos a ciertas restricciones impuestas por la CBI, como la cantidad de ejemplares que podrán ser cazados y el análisis de los objetivos que persigue la investigación.
Desde la entrada en vigencia de la moratoria y al amparo de esta laguna legal, Noruega, Islandia y Japón han mantenido en forma encubierta el comercio de los productos derivados de las ballenas. Lo que en algún momento se denominó “cacería comercial”, a partir de la moratoria comenzó a denominarse “cacería científica”...
El colapso de la industria pesquera debido al aumento de las poblaciones de ballenas, ha sido el tema elegido por el gobierno Japonés para continuar implementando programas científicos que involucran la caza de estos cetáceos.
Finalmente, Noruega reasumió la caza de ballenas en 1993 después de emitir una objeción formal a la moratoria. Islandia después de 10 años de ausencia como miembro de la CBI, retornó a la “cacería científica” en 2003 y luego, bajo el amparo de una reserva a la moratoria, reinició la cacería comercial de ballenas en 2006.
World Wildlife Fund. 2007. Japón y la Caza Científica de Ballenas: Ciencia Irresponsable, Caza Irresponsable. En:assets.wwf.es/downloads/japon_ok.pdf Consultado el 28 de marzo, 2008.
Los “programas científicos” de Japón
En 1987 el Gobierno japonés encontró la forma de dar continuidad a sus actividades, aprovechando un resquicio en el artículo VIII de la Convención que permite la captura de ejemplares con fines científicos.
Japón ha desarrollado varios programas de investigación a largo plazo bajo el pretexto de que es necesario sacrificar estas ballenas para dar respuesta a cuestiones fundamentales sobre el manejo de sus poblaciones. Uno de ellos conocido como JARPA (Japan Research Programme in Antarctica), se focaliza en las ballenas minke de la Antártica y sus objetivos han cambiado en repetidas oportunidades desde su inicio. También lleva a cabo el programa JARPNII en el Pacífico Norte (Japan's Whale Research in the Western North Pacific), cuyo objetivo es determinar la alimentación, estructura poblacional y los efectos ocasionados por las ballenas minke (Balaenoptera acutorostrata), bryde (Balaenoptera edeni) y cachalotes (Physeter macrocephalus) en el ambiente marino. Este estudio, sin relevancia alguna para la gestión de las poblaciones de ballenas por la CBI, es un intento de respaldar los argumentos japoneses y de otros países balleneros, que afirman que las ballenas consumen grandes cantidades de peces de especies utilizadas por el ser humano. Japón anunció en 2002 que pretendía ampliar el JARPNII con la inclusión de la ballena sei (Balaenoptera boreales), la cual está catalogada como especie en peligro de extinción en la “Lista roja” de la IUCN (International Union for Conservation of Nature).
La finalidad de Japón no es solamente continuar cazando ballenas bajo permisos de investigación científica, sino lograr la implementación del Procedimiento de Manejo Revisado (RMP), con lo que se allanaría el camino para la reapertura comercial de algunas especies de ballenas.
Desde los inicios de sus programas de investigación, Japón caza más de 1200 ballenas al año. La caza que el Gobierno japonés pretende presentar como científica, no es sino una caza comercial encubierta. La caza en la Antártica, la cual se desarrolla en aguas del Santuario Ballenero Antártico, genera aproximadamente 2.000 toneladas de carne de ballena cada año, que en la venta al por mayor suponen unos 33 millones de euros, cifra que se multiplica por tres al ser vendida a los comercios minoristas.
La calidad de los programas científicos realizados por Japón ha sido criticada por el Comité Científico de la CBI que en el 2001 elaboró un documento expresando la falta de rigor científico que el programa de investigación japonés adolece y la ausencia de criterios científicos mínimos que se utilizan actualmente para contrastar las investigaciones científicas
Durante el auge de las actividades balleneras del siglo XX, los países balleneros ignoraron las recomendaciones de los estudios científicos fiables disponibles, e incluso establecieron sus cuotas de caza basados en investigaciones de calidad dudosa. Esta actitud irresponsable condujo a la sobreexplotación y al colapso de numerosas poblaciones de cetáceos. En la actualidad, mientras que el resto del mundo científico ha entrado en el siglo XXI, Japón sigue aplicando y defendiendo las prácticas científicas de 1946, año de redacción de la Convención Internacional para la Regulación de la Ballenería.
Fuentes consultadas:
World Wildlife Fund. 2007. Japón y la Caza Científica de Ballenas: Ciencia Irresponsable, Caza Irresponsable. En:assets.wwf.es/downloads/japon_ok.pdf Consultado el 28 de marzo, 2008.
Islandia y la Moratoria
Desde que la moratoria entró en vigencia en 1986, Islandia continuó cazando ballenas bajo Permisos Especiales que le permitían realizar esta actividad bajo “fines científicos”. En 1993 este país abandona la CBI y objeta contra la moratoria a la caza comercial de ballenas.
Islandia intentó reinscribirse a la CBI en 2001, pero con una reserva sobre la moratoria lo cual permitía vincularse comercialmente con Japón, que sólo puede importar productos de ballena de otros países miembros de la CBI. En 2002 la membresía con reserva de Islandia fue aprobada por la mayoría más un voto (que incluía el autovoto de la misma Islandia) y un año más tarde, este país vuelve a cazar ballenas, nuevamente con motivos supuestamente científicos. La intención inicial de Islandia al lanzar su programa de caza científica era capturar 500 ballenas, incluyendo las ballenas minke, fin y sei. Sin embargo, esta cuota fue rebajada a 38 y 36 ballenas minke, respectivamente en 2003 y 2004.
A partir de 2006, el gobierno de Islandia reanudó a la cacería comercial de ballenas con permisos para capturar a 30 ballenas minke (Balaenoptera acutorostrata) y 9 ballenas fin (Balaenoptera physalus) en peligro de extinción. La carne de siete ballenas fin capturadas en 2006, aún se encuentra almacenada.
Islandia es un buen ejemplo de que existen alternativas económicas a la caza comercial de ballenas. El turismo se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos del país en los últimos años y en 2006 se estima que el turismo de avistaje de cetáceos atrajo a unos 89.000 turistas generando más de 20 millones de dólares anuales. Estas cifras representan, obviamente, mucho más de lo que Islandia podría obtener de la cacería comercial de ballenas. La caza de ballenas sólo provoca que Islandia vaya perdiendo respeto internacional y afectando su reputación como importante destino de observación de ballenas y ecoturismo.
Noruega registró una objeción a la moratoria de la CBI sobre la cacería comercial de ballenas en 1982, y continuó su cacería comercial durante 1986 y 1987. Después detuvo dicha actividad, pero siguió matando ballenas minke (Balaenoptera acutorostrata) bajo un Permiso Especial con supuestos fines "científicos". Desde 1993, Noruega desarrolla la caza comercial de ballenas, ya que la objeción a la moratoria le permite desarrollarla.
Este país determina sus propias cuotas de caza afirmando que utilizan el Programa de Gestión Revisado (RMS) para calcularlas. Sin embargo, se conoce que Noruega ha manipulado este programa con el fin de capturan un número mayor de ballenas. En 1995 se cazaron 218 ballenas minke y el número aumentó a 500-700 entre 2001 y 2005. En 2006 Noruega cazó 542 ballenas, y el límite de captura para 2007 se fijó en 1,052.
Aunque ha ratificado la CITES, Noruega registró una reserva ante la decisión de incluir a la ballena minke en el Apéndice I, que prohíbe el comercio internacional ya que su intención es exportar carne de ballena a Japón, su precio de venta se intensifica. Noruega ha tenido problemas para vender sus productos de ballena al mercado Japonés que no les permite el ingreso y además, en su propio mercado, ya que en Noruega no se consume la grasa de ballena, pero en Japón se le considera una exquisitez. Sin embargo, Noruega reanudó el comercio internacional de productos de ballena con ocho toneladas de carne de ballena minke enviadas a Irlanda en 2002 y exportó más de seis toneladas de carne de ballena a las Islas Feroe en 2003.
Desde la objeción a la moratoria, la caza comercial de ballenas en Noruega ha creado 100 nuevos puestos de trabajo. Esta cifra resulta ampliamente menor comparada con los 7.700 puestos de trabajo que se perdieron en ese país en el sector de la pesca a consecuencia del agotamiento de los recursos pesqueros. En consecuencia, las verdaderas necesidades de las comunidades costeras aún no han sido resueltas en términos de manejo sustentable de los recursos marinos.
Desde sus inicios, la CBI ha reconocido que la caza de subsistencia aborigen es diferente a la cacería comercial de ballenas, de acuerdo a los distintos objetivos que movilizan a cada actividad.
En el caso de la cacería de subsistencia, sus objetivos son:
- Asegurar que los riesgos de extinción no se incrementen críticamente (1º prioridad).
- Permitir la caza en perpetuidad apropiada par los requerimientos culturales y nutricionales. (La CBI no acordó aun ninguna definición sobre las “necesidades o requerimientos” de las comunidades aborígenes).
- Mantener los stocks en el nivel de reestablecimiento más alto posible y si es menor asegurarse de que se nivele hacia éste.
Bajo las regulaciones actuales de la Comisión, la cacería de subsistencia aborigen se permite en Dinamarca (en Groenlandia, ballenas fin y minke), la Federación Rusa (en Siberia, ballenas grises y de Groenlandia), San Vicente y las Granadinas (en Bequia, ballenas jorobadas) y Estados Unidos (en Alaska, ballenas de Groenlandia y grises).
Los gobiernos nacionales deben proveer a la Comisión de evidencia que explicite las necesidades culturales y de subsistencia de su pueblo. Asimismo, el Comité Científico provee recomendaciones para el establecimiento de cuotas de caza adecuadas para los stocks de ballenas.
En los últimos tiempos, la Comisión ha encomendado al Comité Científico la tarea de desarrollar un nuevo procedimiento para el manejo de la caza de subsistencia, el AWMP. Luego de su realización, la Comisión establecerá un esquema de caza aborigen que reunirá los aspectos científicos (límites de caza, etc.) y logísticos (por ejemplo, observación, inspección, etc.) para el manejo de todas las actividades balleneras aborígenes.
Algunos ejemplos de cacería de subsistencia aborigen:
* Mar de Bering (Rusia): La comunidad Chukotka ubicada a 135 km del Círculo Ártico cazaba ballenas francas de Groenlandia, hasta la 54ta reunión anual de la CBI cuando la propuesta para renovar el permiso de caza de esta especie no alcanzó el 75% de los votos necesarios para su aprobación. Actualmente esta comunidad sólo mantiene una cuota de 124 ballenas grises al año que es compartida con EE.UU..
* Isla de Bequia: cercana a San Vicente y las Granadinas, esta isla mantenía una cuota de subsistencia aborigen de dos ballenas jorobadas al año, pero en 2002, la CBI aprobó la propuesta de incrementar la cuota a cuatro individuos al año. La cacería que se desarrolla en esta zona se caracteriza por cazan primero a una cría, para luego atraer a un ejemplar adulto Los cazadores conocen que la madre siempre intentará proteger a la cría y se aprovechan de esta situación. A pesar de violar las regulaciones establecidas por la CBI, este método de matanza continúa actualmente bajo la asesoría de “expertos” japoneses.
La moratoria de la cacería comercial fue uno de los grandes saltos que dieron los gobiernos del mundo en pos de la conservación durante la segunda mitad del siglo pasado. Gracias a ella, se detuvo el camino a la extinción por el cual transitaban la mayoría de las especies.
La continuidad de la moratoria fue revisada en el año 1990 y dos años más tarde, establecida por un período de años indeterminado. A pesar de esta decisión, la actividad intensiva de la industria ballenera puso en grave peligro a las poblaciones de ballenas al punto que algunas probablemente nunca se recuperarán. Las poblaciones de ballenas francas y ballenas jorobadas se han visto reducidas a un pequeño porcentaje de su abundancia original y actualmente se desconoce el estado de conservación de varias especies como el cachalote. Aun bajo protección mundial, ciertas especies de ballenas continúan luchando por sobrevivir.
Desde que la moratoria a la cacería comercial entró en vigencia en 1986, aproximadamente 30,000 ballenas han sido capturadas, de las cuales 23,000 fueron cazadas por Japón, Noruega e Islandia. Actualmente la cantidad de ballenas cazadas se encuentra dentro de los números más altos conocidos desde que la moratoria ha entrado en vigencia y la cifra de capturas continúa incrementándose.
World Wildlife Fund. 2007. Total Ballenas Capturadas en Actividades Balleneras desde la entrada en vigor de la Moratoria de la CBI. En:assets.wwf.es/downloads/2007_ballenas_capturadas.pdf Consultado el 28 de marzo, 2008.